Muchas veces las grandes penas y alegrías del alma,
provienen de algo que no descubrimos,
ni en las más íntimas confidencias.
No te sientas mal porque seas pobre,
recuerda que el unigénito de Dios nació en un establo,
y es el redentor del mundo.
No olvides que los ángeles del cielo, son lirios sin manchas,
y mensajeros del sublime amor del espíritu santo.
A veces sufrimos muchas cosas,
por no haber querido sufrir una,
¿pero cuantos malos pasos, siguen y se unen a un mal paso?
Advertisement
