Dudamos tanto los unos de los otros,
que aún haciéndonos algo a nuestro favor,
a veces para confirmarlo,
nos valemos de una tercera persona.
Los ángeles del cielo,
están rodeados de copos de algodón
pero los que pretenden serlos en la tierra,
están rodeados de trozos de carbón.
La miseria del hombre,
no consiste en estar condenado a la muerte,
por el pecado de Adán,
.sino en estar condenado a la vida,
por eso se necesita mas valor para vivir, que para matarse.
Advertisement
